BELLO

 
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HISTORIA

Según las crónicas de los escribientes que acompañaron a los españoles en la empresa conquistadora, fue en julio de 1541 que tropas al mando de Jerónimo Luis Tejelo (Teniente del Mariscal Jorge Robledo), hallaron el ancho valle de los Aburrá, poblado por indígenas que practicaban la agricultura y que no conformaban propiamente una ciudadela, sino que tenían “un hábitat organizado por grupos separados con unas viviendas esparcidas, formando conjuntos de casas”, especialmente el poblado de los indios Niquías que ocuparon el territorio llamado hoy Bello.

En 1574 el súbdito español Gaspar de Rodas pidió merced de tierras sobre el Valle de Aburrá, al cabildo de Santa Fé de Antioquia para establecer en él “Hatos de Ganado y estancias de Comida” para proveer de alimentos a la empresa conquistadora. Se le adjudicaron los territorios desde el cerro o “Asientos viejos de Aburrá” -territorio que ocupa hoy el Centro de Medellín- para abajo, incluso el territorio Niquía. En 1576 el capitán de Rodas entró a ejercer su dominio y el de la Corona Española en estas tierras, caracterizando la primera etapa de la colonia en Niquía por la utilización del territorio como corrales, rancherías y hatos. Para corroborar lo anterior desde 1613 comenzó a llamarse Hatoviejo en cambio de “Hato de Rodas” o “Hato de Aburrá” como se llamó inicialmente, para distinguirlo de otros hatos de fundación posterior.

Capilla de Nuestra Señora del Rosario de Hatoviejo, mas conocida como Capilla de Hatoviejo.

En este contexto cultural fue donde los colonizadores ejercieron su Hidalguía, entendida como aquella filosofía nobiliaria que reaccionaba contra las innovaciones”.Es así como se explica que hayan dotado sus hatos con capilla para significar el prestigio y el noble origen. Lo anterior da pie para colegir que en el Bello de la colonia no se dio una fundación que “implicara un trazado regular de plazas y calles. Hatoviejo no fue una villa como lo fue en su comienzo la Villa de la Candelaria”. Así fue como se construyeron la Capilla de Nuestra Señora de Chiquinquirá (en 1653). Nuestra Señora del Rosario (1720). Nuestra señora de Sopetrán (en la Madera, en 1775), Nuestra Señora de Guadalupe (en Fontidueño, 1761), capillas que fueron luego trasladadas o demolidas, como ocurrió con la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Hatoviejo, que fue demolida en 1788 para construir la Capilla de Hatoviejo en 1792 y que aún se conserva. A finales del siglo XVIII, 1788 Hatoviejo es elevado a la categoría de partido, adscrito a la Jurisdicción de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín.

El espacio de Hatoviejo estuvo organizado de acuerdo con el rol económico de sus gentes. Era común la referencia “Calle arriba y Calle Abajo”, que tomaba como punto central la plaza y la iglesia del Rosario. El 28 de diciembre de 1883 el “Ciudadano Presidente” del Estado de Antioquia le cambió el nombre al corregimiento de Hatoviejo por el de Bello, ante solicitud de un grupo de pobladores que consideraron que la denominación de Hato los hacía despreciados y humillados por ser el hato un sitio de animales, en cambio el nombre de Bello es “Mas culto, mas propio y mas digno del gran patriarca de las letras americanas” (Andrés Bello).

La primera década del siglo XX marcaría para el municipio su destino como receptor de familias migrantes que vieron en la localidad una esperanza de trabajo debido a la naciente industrialización; la posición geográfica y estratégica del territorio no solo favorecía las actividades agrícolas y ganaderas, sino que fue escogido como una buena alternativa por la ascendente burguesía de Medellín para el asiento de sus empresas; por su clima agradable, por la línea del naciente ferrocarril y por sus fuentes hídricas aptas para el consumo y la generación de energía. En ese escenario se fundó en 1902 la “Compañía Antioqueña de Textiles” escogiendo para la construcción el sector de Bellavista, por su proximidad a la quebrada la García. Esta industria se fusionó en 1905 con la “Compañía de Tejidos de Medellín” para marcar de esta manera la vocación industrial del territorio de Bello, e iniciar así un imparable proceso migratorio que determinaría 50 años después a la sociedad Bellanita.

BELLO EN LA NOCHE
En 1913 Bello contaba con 5000 habitantes y un inusitado crecimiento económico, razones que le valieron para cumplir con los requisitos y acceder al título de Municipio, distinción que fue obtenida mediante la Ordenanza 48 del 29 de abril de 1913.

El Hito económico del municipio fue la fundación de la Fábrica de Hilados y Tejidos del Hato (Fabricato) el 7 de agosto de 1923 puesto que la actividad industrial textil caracterizó la población Bellanita como obrera hasta los primeros años de la década de los 80, cuando se sucedió La Huelga de Fabricato en 1983, orquestada subrepticiamente por los patronos para permitir la relocalización industrial y la liquidación de trabajadores, trayendo de suyo la transformación en la vocación económica del Municipio, representada en la actividad de servicios de mediana y baja complejidad y en la economía informal. Aunado a este fenómeno, y debido a políticas nacionales de promoción y construcción de vivienda de interés social (también permisividad de sus autoridades y dirigentes) el Municipio fue receptor del flujo migratorio del Valle de Aburrá y de otros municipios del Departamento, que encontraron aquí la posibilidad de tener vivienda propia, pero advirtiendo que este inusitado proceso urbanizador no estuvo acompañado de una adecuada política planificadora de dotación de servicios públicos, comunitarios y de equipamentos urbanos que denotaran la presencia y función reguladora del Estado.

Apelativo: Imperio del Cacique Niquía, cuna de Marco Fidel Suárez.

 
 
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